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Los finlandeses trabajan 37,5 horas a la semana

Eficiencia escandinava

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El sociólogo que acabó de pastor

suiza bandera

El sociólogo Luis Ángel Alfonso ha pasado los últimos tres años con un rebaño de 300 cabras en los montes del cantón suizo de Graübunden. Terminó la carrera en la Universidad de Salamanca y abandonó su Cáceres natal para buscarse la vida.

cabra suiza

Tenía un contacto familiar que le dijo que ser pastor en Suiza era una opción bien pagada y no se lo pensó mucho porque no veía salidas. “Me da para vivir muy bien, gano más que cualquier persona que trabaje en España acorde con su cualificación”, explica al teléfono.

Intercala temporadas de cinco meses al año en la montaña con el rebaño, con un horario diario de 05.00 a 22.00 y sin descanso semanal, con periodos de inactividad en España. Cobraba un sueldo mensual bruto de 4.200 francos suizos (casi 3.500 euros).

Tras estudiar un curso intensivo de un mes, ha ascendido a quesero, un puesto por el que cobra 5.000 francos (4.158 euros) y que le permite trabajar 10 meses seguidos al año. Alfonso no se ve haciendo este trabajo toda la vida, pero no se ha puesto plazo de vuelta.

suiza

Asegura que se ha desvinculado “totalmente” de la carrera y que puede considerarse hasta el más afortunado de su promoción: “Los compañeros con los que tengo contacto… o siguen todavía estudiando o ni trabajan ni estudian”.

Fuente: Diario El País 25/11/2014

EL NEGOCIO DEL ÉXODO RURAL

El modelo de desarrollo en España ha condenado a muchas regiones al abandono. En Europa el camino era el contrario.

Desde 1960, cuando comenzó en España el éxodo del campo a la ciudad, cientos de aldeas han desaparecido o se han convertido en fantasmas. Se calcula que en nuestro país son ya más de 3.000 los núcleos deshabitados y que en los próximos años otros tantos lo serán también.

PUEBLO ABANDONADO 1

Nuestro particular modelo de desarrollo, que primó la industrialización de cuatro o cinco ciudades grandes y la expansión de la periferia, especialmente del arco mediterráneo, en perjuicio del resto del país, condenó a muchas de sus regiones al abandono y a la despoblación. Así, cientos de aldeas de Aragón, Castilla León, Castilla la Mancha, Galicia, Asturias…, fueron quedando deshabitadas, desapareciendo físicamente incluso bastantes de ellas.

PUEBLO ABANDONADO 2

El espectáculo de sus ruinas tomadas por la maleza está al alcance de todos. Durante mucho tiempo, no obstante, el fenómeno sólo le interesó a los/as vecinos/as de esos lugares y a cuatro o cinco románticos para los que el espectáculo de las aldeas abandonadas constituía toda una metáfora de este país.

PUEBLO ABANDONADO 3

Porque, mientras sus ciudades y algunas zonas privilegiadas avanzaban en la historia viento en popa convertidas en los espejos de su presunta modernidad y riqueza, miles de pueblos y aldeas quedaban en el olvido, discriminados por su pobreza o su lejanía. Mejor todos reunidos en ciudades que diseminados por la geografía española, que es más caro para el erario público.

ESCUDO ESPAÑA

Mientras tanto, en Europa el modelo que se seguía era el contrario, es decir, el de promover con la economía el equilibrio geográfico del país de manera que ninguna región quedara desfavorecida ni ningún pueblo tuviera que desaparecer. Por eso es difícil hallar en esos países lugares deshabitados del todo, por lo menos en la medida española, y por eso ocurre que a sus habitantes les resulte exótico ver un pueblo abandonado por completo, algo que para nosotros es tan común.

BANDERA EUROPA

Últimamente, además, aparte de la curiosidad, el interés de ciertos extranjeros por nuestros pueblos deshabitados tiene una razón distinta. Determinados grupos de inversores han visto una posibilidad de negocio en la compra de esas aldeas abandonadas por sus vecinos/as, bien sea para convertirlas en centros de vacaciones, bien para dedicar sus terrenos a cotos de caza o para especular con ellos. El dinero que llega de sus manos es para unos/as vecinos/as que en muchos casos hace ya mucho tiempo que abandonaron sus pueblos, que incluso los aborrecen por la pobreza que en ellos sufrieron, un argumento imbatible para vencer ciertas ataduras que solo entiende la gente que durante generaciones y siglos vivió en el mismo lugar.

EUROS

El fenómeno está empezando a producirse, pero ya ha generado cierta atención mediática como antes sucediera con la ocupación de algunas aldeas por grupos alternativos, lo que está contribuyendo de paso a que la ciudadanía vuelva la vista hacia unos lugares para muchos desconocidos del todo porque en España la modernidad y el progreso se han confundido con el desprecio de lo rural y lo menos rico.

Una actitud que delata el complejo que en el fondo aquí se tiene respecto a otros países europeos (que, paradójicamente, son los que muestran más respeto hacia sus pueblos: los italianos o los franceses no tienen que demostrarle a nadie que son modernos) y que hace que a día de hoy la mayoría de la población española ni siquiera se haya enterado de que, mientras ellos hacen su vida, miles de pueblos quedan abandonados sin redención. Que sea el negocio el que los redima y que este venga del extranjero no hace sino más triste la triste historia de esos lugares y de las gentes que los habitaron.

Artículo basado en: Comalas | Política | EL PAÍS 22/09/14

La lucha contra la corrupción en Finlandia (6/7)

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LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN EN LA EXPERIENCIA FINLANDESA (6/7)

Fuente: Revista Envío (Revista mensual de análisis de Nicaragua y Centroamérica). Número 289

EL GOBIERNO SUFRE UN GRAN CAMBIO ESTRUCTURAL

A medida que la educación fue dando a las generaciones valores novedosos que complementaban los valores tradicionales, se fueron transformando la cultura y las estructuras de gobierno, incluido el Poder Judicial y la Administración Pública.

En una Finlandia cada vez más democrática, una reforma sostenible y a gran escala dependía de que existiera una masa crítica de población educada, cuyos intereses y visiones estuvieran representados en el Parlamento y generaran presión a través de canales eficaces. Finlandia declaró su independencia en 1917, en gran medida como resultado de un sentimiento cada vez más nacionalista inculcado en una masa crítica de su población a través de la educación.

Los valores de la población se fueron convirtiendo gradualmente en los valores de los servidores públicos. Un buen funcionario tenía que respetar todas las leyes y ser responsable, honesto, preocupado por el bien común y, sobre todo, humilde. Los buenos funcionarios no debían hacer alarde de su autoridad ni jactarse de sus cargos. Eran prudentes y bien versados en lo que interesaba al común de la población. Eran ciudadanos decentes, lo que en la época en que Finlandia obtuvo su independencia significaba tener un matrimonio y una familia estables y un estilo de vida sano, creer en el patriotismo y en el humanismo cristiano.

El Estado de derecho fue reconocido como la columna vertebral de la gobernabilidad. Y la mayor aceptación popular del ideal de igualdad que trajo consigo la educación y el debate público permitió que, en una época relativamente temprana de la historia del país, se empezaran a reconocer cada vez más las fortalezas de las mujeres como dirigentes.

SE AFINA LA CULTURA CON LOS VALORES APRENDIDOS

La mayoría de las características ideales de los buenos funcionarios públicos y de la cultura administrativa han sobrevivido hasta el día de hoy y se han vuelto tan evidentes que el peso de la prueba recae en quienes las cuestionan. Todos estos ideales han desempeñado un papel directo en reducir la corrupción y en mantenerla a raya.

Hoy en día estos ideales originales se ven complementados con las demandas crecientes de participación y de inclusión, con los referendos políticos, la representación de las minorías, la transparencia y la apertura. El siglo XX fue un período de experimentación y consolidación de los ideales novedosos sobre gobernabilidad que llegaron a Finlandia en el siglo XIX.

Los ideales del bien común, de la rendición de cuentas y de la moderación han sido probados y comprobados, y los impedimentos que han surgido a lo largo de los años han servido siempre para impulsar a los encargados de formular políticas a realizar mayores reformas para asegurar su ejecución. La corrupción que hoy aún se manifiesta en el país es resultado de vicios heredados con persistencia del régimen zarista o de la proverbial propensión humana a sucumbir a las múltiples tentaciones que el poder inevitablemente trae consigo.

Ante estos escollos, la conciencia colectiva derivada de una base de valores comunes ha sido la fuerza motriz que ha llevado a una amplia variedad de reformas en los procedimientos, las leyes y las instituciones de gobierno, producidas por el método de ensayo-error. El espíritu de reconstrucción del país surgido al término de la Segunda Guerra Mundial le dio un impulso crucial a estos procesos de reforma. Los intelectuales de habla sueca del siglo XIX también expresaron demandas de libertad de comercio y de libertad de expresión.

La realización de la libertad comercial permitió el crecimiento económico y el desarrollo de la libertad de expresión se expresó en el surgimiento de una prensa libre. En 1855, el Senado finlandés inició el proceso de desmantelamiento de las barreras arancelarias, que terminó de eliminar en 1879. A finales del siglo XX se produjo una rápida aceleración del crecimiento económico, favoreciendo a los más pobres, porque la creciente industrialización de las ciudades ofreció oportunidades laborales a la población rural, a la par que se desarrollaba signifi¬cativamente el sistema de seguridad social.

La prensa logró emanciparse del control político hacia fines del siglo XX, aunque la Ley de Libertad de Prensa había sido promulgada en 1919. Alcanzar una libertad de comercio y de expresión eficaces y de base amplia no sólo exigía educar a la población para que adquiriera conciencia de que todos los ciudadanos tienen derecho a estas libertades. Requería también cambios en la cultura de gobernabilidad. Los encargados de formular decisiones tenían que dejar espacio para que florecieran estas libertades, tanto en la teoría como en la práctica, manteniendo a la vez salvaguardas legislativas contra los extremos destructivos que siempre existen en la actividad comercial o en el uso de otras libertades.

La lucha contra la corrupción en Finlandia (5/7)

Finlandia-Y-LOGIKA

LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN EN LA EXPERIENCIA FINLANDESA (5/7)

Fuente: Revista Envío (Revista mensual de análisis de Nicaragua y Centroamérica). Número 289

NUEVOS IDEALES E IDEOLOGÍAS INSPIRAN Y DESAFÍAN

Tras las guerras napoleónicas de principios del siglo XIX, los ideales de patriotismo, igualdad, gobierno constitucional y democracia generaron una importante inspiración a los intelectuales y líderes ideológicos de toda Europa. Estos ideales desempeñaron un papel importante en los movimientos nacionalistas y en el pensamiento liberal que agitaron al continente.

La Universidad de Turju y sus influyentes académicos de habla sueca representaron el principal puerto de entrada de las nuevas corrientes ideológicas. Entre ellos, los principales pensadores y reformadores de Finlandia fueron J.J. Tengström, A.I. Arwidsson, J.V. Snellman y Uno Cygnaeus. A medida que se empezó a extender e intensificar el sentimiento liberal y nacionalista, los intelectuales empezaron a criticar públicamente la burocracia, el viejo sistema de estamentos, el atraso económico y la desigualdad social que imperaban en Finlandia.

A mediados del siglo XIX el sistema empezó ya a mostrar señales de un colapso inminente. Una forma tentativa de democracia surgió cuando la Ley del Parlamento de 1869 garantizó la periodicidad de las sesiones parlamentarias y el proceso de descentralización dio un paso adelante con la concesión del autogobierno local mediante las leyes de 1865 y 1873. Un incremento en el debate parlamentario y en la crítica pública incorporaron el control externo sobre las decisiones del gobierno.

LAS NUEVAS IDEAS LLEGAN A TODOS

Un divorcio completo y definitivo entre el antiguo sistema de estamentos y la cultura de gobernabilidad heredada era imposible mientras los ideales de igualdad y de democracia continuaran siendo la cruzada personal de unos cuantos pensadores progresistas y de algunos responsables de formular políticas.

Las esporádicas reformas estructurales para promover la democracia y la descentralización no eran suficientes para lograr una amplia reforma de la cultura administrativa. Era necesario instruir a toda la población. La educación representaba el instrumento más poderoso para informar a la población y mejorar sus condiciones de vida. La educación tenía que abarcar a todos en todas partes e incluir aspectos físicos, intelectuales y espirituales. La realización de una educación obligatoria e integral se convirtió en la meta y la empresa de aquellos académicos de habla sueca que habían traído a Finlandia los ideales que inspiraban a toda Europa.

Los intelectuales y líderes ideológicos que promovieron la conciencia nacional de los finlandeses y su progreso moral e intelectual presionaron hasta conseguir que se organizara un sistema masivo de educación primaria. En 1858 se infligió otro golpe al viejo sistema de estamentos con el establecimiento de escuelas secundarias en idioma finlandés. La Ley de Educación de 1866 aceleró el establecimiento de escuelas de enseñanza primaria en todas las zonas rurales de Finlandia.

Siguiendo el concepto original desarrollado por Uno Cygnaeus -el creador del sistema de “escuelas populares”-, la educación primaria dejó de estar a cargo de la Iglesia. En 1898 se volvió obligación que todas las alcaldías establecieran escuelas en sus distritos. En vísperas de la independencia de Finlandia en 1917, existían ya unas 3 mil escuelas de educación primaria y un 70% de la población había aprendido a leer y escribir.

Al sistema integral de educación primaria hay que atribuir que la responsabilidad ciudadana, la igualdad y la promoción del bien común se fueran convirtiendo gradualmente en características naturales del sistema de valores del pueblo finlandés. A través de la educación se fue diseminando poco a poco entre toda la población una conciencia nacionalista, que se tradujo en un aumento de conciencia en la sociedad civil, un deseo de independencia y una actitud crítica frente a las autoridades.

Gracias a las escuelas primarias, los ideales y valores novedosos derivados de las visiones inspiradas de la élite académica se transformaron en valores comunes de la población, antes que en cualquier otro país europeo. La difusión de las nuevas corrientes ideológicas no desplazó los ideales tradicionales de los finlandeses -la humildad, la modestia y la honestidad-, sirvió para complementarlos.

La lucha contra la corrupción en Finlandia (4/7)

Finlandia-Y-LOGIKA

LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN EN LA EXPERIENCIA FINLANDESA (4/7)

Fuente: Revista Envío (Revista mensual de análisis de Nicaragua y Centroamérica). Número 289

¿CÓMO LLEGAMOS AQUÍ?

¿Cómo adquirió Finlandia todas estas fortalezas? El desarrollo de Finlandia se debe a que los valores de libertad, bien común, igualdad y democracia se han ido convirtiendo gradualmente en rasgos distintivos de la cultura administrativa y de las estructuras de gobierno, de la legislación, del sistema judicial, de los medios de comunicación, de la economía y de la sociedad civil.

La experiencia finlandesa parece confirmar que una transformación social y cultural tan amplia no permite atajos y es inevitablemente un proceso muy prolongado, con varias etapas sucesivas. Aunque ningún otro país puede recorrer el mismo camino de Finlandia, es posible hallar en los factores que marcaron cada una de las etapas históricas de este país coincidencias con circunstancias históricas o actuales de otros países.

HEREDEROS DE ESTRUCTURAS Y DE LA CULTURA DE SUECIA

Durante todo el período que va desde principios del siglo XIX hasta principios del siglo XX, el sistema de gobierno finlandés era, en esencia, un sistema de gobierno burocrático según el modelo sueco y bajo el yugo de Rusia.

Suecia cedió Finlandia a Rusia en 1809 y Rusia concedió a Finlandia autonomía como Ducado. El Zar Alejandro I se convirtió en el Gran Duque de Finlandia y prometió gobernar su nuevo territorio de acuerdo con las antiguas costumbres y leyes. La condición de autonomía brindó a Finlandia una oportunidad sin precedentes de gobernarse en todos los asuntos, salvo en cuestiones de política exterior y de defensa nacional. Aunque Finlandia era técnicamente una dependencia rusa, en la práctica era un Estado independiente, aunque aún era prematuro hablar del “pueblo finlandés”.

La mayor parte de los finlandeses vivían aisladamente, en pequeñas comunidades agrícolas, lejos de los centros comerciales y culturales. En su mayoría eran analfabetas y se ganaban la vida modestamente con la agricultura. El campesinado pertenecía a una clase inferior y hablaba una lengua diferente a la de los estratos más altos de la sociedad. Aunque en última instancia era el Gran Duque ruso quien llevaba las riendas del poder, en la práctica el Ducado estaba gobernado por funcionarios públicos que hablaban sueco y que representaban a las clases superiores o “estamentos”. El poder político estuvo concentrado primero en Turku y luego en Helsinki, a donde se trasladó la capital en 1812. No existía un “pueblo” cuya mayoría pudiera, al menos en teoría, estar representado en el gobierno nacional.

La élite burocrática de la época ni siquiera consideraba la posibilidad de prestar atención a la voz del pueblo con elecciones o con algún proceso de participación en la toma de decisiones. A pesar de esto, la situación difería de la que existía en muchas otras dependencias de Rusia, porque los suecos nos habían legado una administración pública caracterizada por la observancia de una estricta disciplina burocrática. En Finlandia, la cultura de corrupción heredada de un poder extranjero no parece haber sido una carga histórica tan pesada como en otros lugares que vivieron en circunstancias similares.